Volver a Espiritualidad y Filosofía

Definición

La reencarnación es la doctrina según la cual el alma, la conciencia o algún componente de la identidad personal renace en sucesivos cuerpos físicos tras la muerte. Es fundamental en el hinduismo, el budismo, el jainismo y el sijismo (con formulaciones técnicas distintas en cada caso), está presente en la filosofía pitagórica y platónica, y fue adoptada por diversas corrientes esotéricas occidentales como la Teosofía, la Antroposofía y el movimiento New Age. Etimología latina: *re-* (de nuevo) + *incarnare* (hacer carne).

Explicación detallada

Los grandes marcos doctrinales difieren bastante entre sí aunque compartan la idea del ciclo. La reencarnación hindú (sánscrito *saṃsāra*, con el *ātman* como entidad que transmigra) se expone en las Upanishads y en el *Bhagavad Gita* (capítulos 2 y 15): el alma (*ātman*) es permanente y se desplaza de cuerpo en cuerpo. El renacimiento budista (*punarbhava*) rechaza explícitamente un yo permanente (*anātman*) — lo que transmigra es una corriente de surgimiento condicionado, no un alma, y la liberación es el *nirvāṇa*, que se define de forma distinta al *mokṣa* hindú. La doctrina jainista (en el *Tattvārthasūtra*, hacia el siglo III d. C.) concibe el *jīva* como una sustancia que acumula y desprende materia kármica. La enseñanza sij (Guru Granth Sahib) acepta el ciclo pero pone el acento en la liberación a través de la devoción. La doctrina pitagórico-platónica de la *metempsicosis* (en el *Fedón* de Platón y en el libro 10 de la *República*) plantea que el alma inmortal se mueve entre cuerpos, incluidos los animales. La hipótesis empírica — que es posible recuperar recuerdos de vidas anteriores — fue estudiada de forma sistemática por Ian Stevenson en la Universidad de Virginia (más de 2500 casos, décadas de 1960 a 2000); Jim Tucker continúa esta línea en *Return to Life* (2013). Los resultados siguen siendo objeto de debate metodológico.

Historia y orígenes

La palabra en sí es latina — *reincarnatio*, formada a partir de *re-* (de nuevo) e *incarnare* (hacer carne) — pero el concepto es mucho más antiguo que el término. Los textos hindúes son la fuente documentada más temprana: la Brihadaranyaka Upanishad, compuesta aproximadamente en los siglos VIII-VII a. C., describe el paso del alma de cuerpo en cuerpo según el karma acumulado. El budismo, que surgió en el siglo V a. C. en el noreste de la India, retomó la idea pero eliminó la noción de un yo permanente — lo que transmigra en el pensamiento budista es una corriente de conciencia, no un alma, y el objetivo es el Nirvana, no el Moksha hindú. El concepto llegó a la Grecia antigua de forma independiente: Pitágoras en el siglo VI a. C. y Platón en el *Fedón* defendieron la metempsicosis. Desde ahí fue filtrándose hacia el neoplatonismo, el gnosticismo y, con el tiempo, las tradiciones esotéricas occidentales.

Consejos prácticos

Si quieres entender cómo piensan las distintas tradiciones sobre la reencarnación — más allá de la idea general — *Many Lives, Many Masters* de Brian Weiss es un punto de entrada accesible, aunque se acerca más al estudio de casos clínicos que a la doctrina. Para el marco hindú, el Bhagavad Gita (en concreto los capítulos 2 y 15) expone la continuidad del alma con bastante claridad. El maestro budista Thich Nhat Hanh aborda el renacimiento en *The Heart of the Buddha's Teaching* sin rodeos innecesarios. Si te interesa la regresión a vidas pasadas, la Association for Past Life Research and Therapies (APRT) tiene un directorio de profesionales certificados. También puedes leer la investigación académica de Ian Stevenson — su *Twenty Cases Suggestive of Reincarnation* es el trabajo empírico más citado sobre el tema.