Volver a Meditación y Atención Plena

Definición

Un sound bath es una sesión de escucha pasiva en la que los participantes se tumban mientras un practicante toca cuencos de cristal o tibetanos, gongs, campanas o diapasones. A diferencia de otras prácticas meditativas que exigen técnica mental o atención sostenida, aquí no tienes que hacer nada: las vibraciones acústicas trabajan solas y lo único que se pide es recibirlas.

Explicación detallada

El formato es bastante sencillo: te tumbas en una esterilla, normalmente con antifaz y manta, mientras el practicante va pasando por una secuencia de instrumentos. Los cuencos de cristal se golpean o se frotan con un mazo para producir tonos sostenidos; los cuencos tibetanos suelen ser más pequeños y agudos; los gongs generan armónicos complejos y cambiantes que practicantes como Don Conreaux describen como algo que envuelve el sistema nervioso en lugar de apuntarle directamente. El mecanismo que se suele invocar —que las frecuencias sonoras sincronizan las ondas cerebrales hacia estados alfa o theta más lentos— es plausible, pero no está clínicamente establecido más allá de una respuesta general de relajación. La investigación disponible, incluidos estudios pequeños publicados en el *Journal of Evidence-Based Integrative Medicine* (2016, Goldsby et al.), muestra reducciones en la tensión, la ansiedad y el dolor físico tras las sesiones, aunque con muestras modestas y controles limitados. La experiencia varía bastante: hay quien no nota nada especial y quien acaba con imágenes vívidas o directamente dormido.

Historia y orígenes

El uso ritual de campanas y cuencos en las tradiciones budista e hinduista tiene siglos de historia —los monasterios tibetanos empleaban cuencos de metal en sus ceremonias—, aunque la narrativa occidental de que los cuencos tibetanos antiguos se fabricaban con fines 'curativos' es en gran medida una invención del marketing moderno. El formato contemporáneo del sound bath es básicamente una construcción occidental. Don Conreaux, músico estadounidense y discípulo de Yogi Bhajan, empezó a desarrollar sesiones grupales con gong a finales de los años sesenta dentro de los círculos de Kundalini Yoga en Estados Unidos. El término 'sound bath' fue ganando terreno en los noventa y los dos mil, a medida que la cultura wellness New Age fue absorbiendo estas prácticas. En la década de 2010, los sound baths habían saltado de los estudios de yoga a spas, programas de bienestar corporativo y festivales de música, con practicantes como Sara Auster contribuyendo a llevar el formato a un público más amplio en Nueva York.

Consejos prácticos

Si quieres probarlo antes de apuntarte a una clase, busca en Insight Timer sesiones grabadas de sound bath —hay cientos, desde cinco minutos hasta una hora. Para sesiones presenciales, la mayoría de estudios de yoga y centros de bienestar las ofrecen; una clase estándar dura entre 45 y 60 minutos y cuesta más o menos lo mismo que una clase de yoga. Con sesiones grabadas, usa auriculares si puedes —los armónicos superpuestos pierden mucho por los altavoces de un portátil. Si quieres entender la mecánica de los instrumentos y la estructura de la práctica en lugar de limitarte a tumbarte y ya, *Beginning Sound Healing* de Andrew Weiss (2017) es un buen punto de partida.