Volver a Geometría Sagrada

Definición

Diseño geométrico que irradia simétricamente desde un punto central, utilizado en distintas culturas como herramienta de meditación, transformación espiritual y representación visual de la estructura del cosmos.

Explicación detallada

La palabra *mandala* significa 'círculo' en sánscrito, pero estas composiciones van mucho más allá de una forma redonda. Un mandala es una representación simbólica del universo: ordenada, armoniosa y centrada. Crearlo o contemplarlo lleva la mente desde la periferia —el mundo exterior de la multiplicidad— hacia el centro, ese punto de quietud y unidad. En el Budismo tibetano, los monjes construyen elaborados mandalas de arena a lo largo de días o semanas para destruirlos después en una ceremonia: una enseñanza directa sobre la impermanencia. Los mandalas hindúes y budistas funcionan como mapas de meditación, con deidades, símbolos y planos de existencia distribuidos en capas concéntricas que el practicante recorre mentalmente. Hoy, la práctica del mandala ha ido mucho más allá de sus formas tradicionales. Colorear mandalas se ha convertido en una actividad de mindfulness bastante extendida, y hay quien los crea como forma de expresar su estado interior. Carl Jung los reconoció como expresiones espontáneas del movimiento de la psique hacia la totalidad, y observó que sus pacientes dibujaban patrones circulares en momentos de integración psicológica.

Historia y orígenes

El mandala como forma ritual documentada aparece en varias tradiciones concretas. Los *yantras* y *maṇḍalas* hindúes están presentes en textos tántricos desde aproximadamente el siglo VI d.C.; el *Mahānirvāṇa Tantra* (hacia el siglo XI d.C.) describe con detalle cómo construirlos. Los mandalas de arena del Budismo tibetano, en particular el mandala de Kalachakra vinculado al *Kālacakra Tantra* (siglos X-XI d.C.), se construyen y destruyen ritualmente en un proceso de días o semanas. Los rosetones de las catedrales góticas cristianas —Chartres (1194-1220 d.C.), Notre-Dame de París (década de 1250), Reims (hacia 1230)— comparten esa estructura de simetría radial con un simbolismo teológico explícito. El trabajo de *zellij* islámico, desarrollado especialmente en el Marruecos de la época meriní (siglos XIII-XV) y en la Alhambra (siglo XIV), genera formas geométricas de tipo mandala dentro de una tradición no figurativa. *Concerning Mandala Symbolism* de Carl Jung (1950, en *Collected Works*, vol. 9) introdujo esta forma en la práctica terapéutica occidental. *Creating Mandalas* de Susanne Fincher (1991) es la referencia estándar en arteterapia contemporánea.

Consejos prácticos

Para empezar con una práctica meditativa, colorea mandalas ya dibujados siguiendo una secuencia fija: del centro hacia fuera, o de fuera hacia el centro —ambas son tradicionales—; elige una y mantenla durante varias sesiones. Usa materiales sencillos y no te preocupes por el resultado: lo que importa es la atención, no el objeto. Si quieres dibujar el tuyo, trabaja desde el centro hacia afuera usando compás y regla para trazar primero la estructura radial; esa construcción es gran parte del valor contemplativo. Para el estudio de la tradición tibetana, *The Mandala: Sacred Circle in Tibetan Buddhism* de Martin Brauen (1992) ofrece lecturas simbólicas claras; para la tradición psicológica, *Concerning Mandala Symbolism* de Jung (1950) es la fuente de referencia. Como objeto de meditación, fija la mirada suavemente en el centro de un mandala durante cinco o diez minutos sin intentar analizarlo.