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Definición

Los druidas eran la clase sacerdotal e intelectual de las sociedades celtas prerromanas de la Galia, Britania e Irlanda: se encargaban del ritual religioso, el derecho, la historia, la astronomía y la poesía. Su formación duraba hasta veinte años y transmitían el conocimiento de forma oral. De sus enseñanzas originales no ha sobrevivido prácticamente nada. El druidismo moderno es en gran medida una reconstrucción de los siglos XVIII y XIX, no una tradición continua.

Explicación detallada

Las fuentes clásicas — César, Estrabón, Plinio — describen a los druidas como una casta diferenciada que mediaba entre los humanos y los dioses, supervisaba los sacrificios, arbitraba disputas y seguía los ciclos celestes. El roble y el muérdago aparecen repetidamente en estos relatos, aunque los especialistas discuten hasta qué punto la mirada romana distorsionó el cuadro. Los druidas sostenían que el alma sobrevivía a la muerte y podía reencarnarse, algo que César encontró lo bastante interesante como para compararlo con la doctrina pitagórica. Se reunían en arboledas sagradas llamadas *nemeton*. Como no escribieron nada — o al menos nada que haya llegado hasta nosotros —, reconstruir la teología druídica real es poco más que especulación. Lo que hoy se llama Druidry bebe de textos clásicos, de la literatura irlandesa medieval (el Ciclo del Úlster, el *Mabinogion*) y de una buena dosis de invención dieciochesca.

Historia y orígenes

La palabra 'druida' viene del protocéltico *druwits*, que probablemente combina *dru-* (roble, o quizá 'firme/fuerte') y *wid-* (conocer) — algo así como 'el que conoce el roble' o 'el de conocimiento profundo'. César escribió sobre los druidas de la Galia hacia el 50 a. C.; la represión romana bajo Claudio se dirigió contra sus bastiones, incluida la masacre de Anglesey en el 60 d. C. Tras la conquista romana, la tradición desapareció prácticamente del registro histórico. El revival moderno arrancó con John Aubrey y William Stukeley en los siglos XVII y XVIII, que vincularon especulativamente a los druidas con Stonehenge. La figura más influyente — y más problemática — fue Iolo Morganwg (Edward Williams), un cantero galés que en la década de 1790 fabricó gran parte de lo que presentó como antiguos textos druídicos galeses. Sus ceremonias inventadas se convirtieron en fundamento del Eisteddfod galés. Ross Nichols fundó la Order of Bards, Ovates and Druids (OBOD) en 1964, actualmente la mayor organización druídica del mundo.

Consejos prácticos

El mejor estudio académico en un solo volumen sigue siendo *Blood and Mistletoe: The History of the Druids in Britain* de Ronald Hutton (2009) — riguroso, legible y honesto sobre dónde se acaban las pruebas. Para el material irlandés medieval del que bebe el druidismo moderno, la edición de Penguin Classics del *Táin Bó Cúailnge* (traducido por Ciaran Carson) es un buen punto de partida. Si lo que te interesa es el druidismo contemporáneo como práctica viva más que como cuestión histórica, la OBOD ofrece un curso por correspondencia, y *What Do Druids Believe?* de Philip Carr-Gomm (2006) da una visión equilibrada de la tradición moderna sin exagerar sus raíces antiguas.