Valeriana
Herboristería y AromaterapiaDefinición
La valeriana (*Valeriana officinalis*) es una planta perenne originaria de Europa y Asia, utilizada desde hace siglos como ayuda para dormir y sedante suave. Su raíz contiene ácido valerénico y ácido isovalérico, compuestos asociados a efectos calmantes sobre el sistema nervioso. En aromaterapia, el aceite esencial —destilado al vapor a partir de raíces secas— tiene un aroma denso, terroso y bastante peculiar que la gente suele encontrar o muy reconfortante o directamente insoportable.
Explicación detallada
El aceite esencial de valeriana no se parece en nada a los clásicos de aromaterapia. El olor es denso y animalico —más cercano al queso curado o a la tierra mojada que a la lavanda— y por eso casi siempre se mezcla con aceites más suaves como lavanda, cedro o vetiver en lugar de difundirse solo. Los compuestos activos (ácido valerénico, ácido isovalérico, varios iridoides) interactúan con los receptores GABA del cerebro, y hay evidencia clínica razonable de que la raíz de valeriana tomada por vía oral ayuda a conciliar el sueño. La valeriana inhalada es otra historia: la investigación al respecto es escasa. Lo que sí está documentado es que el propio aroma puede desencadenar una respuesta de relajación en personas que ya lo conocen, y que su reputación sedante la convierte en un ingrediente habitual en mezclas nocturnas o para el sueño. No esperes resultados de farmacia de un difusor.
Historia y orígenes
El nombre procede del latín *Valeriana*, probablemente derivado de la provincia romana de Valeria o del verbo *valere* ('ser fuerte/estar sano'). La raíz de valeriana lleva en uso médico continuo desde al menos el siglo I d.C.: Dioscórides la describió en *De Materia Medica* hacia el año 65 d.C. como útil para problemas urinarios y como diurético, y los médicos griegos y romanos posteriores señalaron sus propiedades sedantes. En la Europa medieval se cultivaba ampliamente en los jardines de los monasterios y se recomendaba para el insomnio y los trastornos nerviosos. La abadesa alemana Hildegard von Bingen la mencionó en sus escritos herbarios del siglo XII. La destilación comercial del aceite esencial de raíz de valeriana se desarrolló en el siglo XIX, y el aceite se incorporó a la aromaterapia moderna a raíz del resurgimiento de los aceites esenciales impulsado por Gattefossé a mediados del siglo XX.
Consejos prácticos
Si vas a difundir valeriana, mézclala siempre: una o dos gotas como máximo con lavanda, sándalo o cedro, o el olor se adueñará de la habitación. Los difusores ultrasónicos —los que usan agua— funcionan bien aquí y te permiten ajustar la concentración fácilmente. Ponlo en marcha 20 o 30 minutos antes de acostarte y luego apágalo; no hay ningún beneficio en dejarlo toda la noche, y la fatiga olfativa aparece rápido de todas formas. Una advertencia importante: mantén el aceite de valeriana lejos de gatos y perros. Muchos aceites esenciales son tóxicos para los animales domésticos incluso por exposición ambiental, y los animales pequeños son especialmente vulnerables. Si tienes pájaros, no difundas nada: su sistema respiratorio no lo tolera.
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