Volver a Cristales y Piedras

Definición

La selenita es una variedad cristalina translúcida del yeso (sulfato de calcio dihidratado, CaSO4·2H2O), con dureza 2 en la escala de Mohs — una de las piedras más blandas que se usan habitualmente en joyería y cristaloterapia. El nombre lo acuñó en 1747 el mineralogista sueco Johan Gottschalk Wallerius en honor a Selene, la diosa griega de la Luna, por su luminosidad sedosa y nacarada. Hoy se usa sobre todo en forma de placas y varitas para 'limpiar' otras piedras.

Explicación detallada

La mineralogía de la selenita está bien documentada. El yeso (CaSO4·2H2O) cristaliza en el sistema monoclínico; la variedad 'satin spar', que es la que se usa en la mayoría de las varitas de selenita, es yeso fibroso, mientras que la variedad 'rosa del desierto' tiene forma de rosetón. Con dureza 2 en la escala de Mohs, se raya con la uña sin esfuerzo; su solubilidad en agua (~2,4 g/L a 20°C, mayor a temperaturas más altas) es la razón práctica por la que hay que mantenerla seca. Los cristales más grandes conocidos están en la mina Naica, en Chihuahua, México — columnas individuales de hasta 11 metros de longitud, formadas durante 500.000 años de circulación hidrotermal a unos 58°C (García-Ruiz et al., *Geology*, 2007). En la práctica moderna de cristaloterapia, codificada por Melody en *Love Is in the Earth* (1991) y por Judy Hall en *The Crystal Bible* (2003), la selenita se asocia al chakra corona y se usa como piedra 'limpiadora' para otras gemas — normalmente en forma de placa plana sobre la que se colocan otras piedras durante la noche. Este uso es contemporáneo (posterior a 1990), no histórico. El brillo plateado y translúcido es genuinamente llamativo, y ese efecto óptico explica por sí solo buena parte de su popularidad actual.

Historia y orígenes

El yeso se ha extraído y utilizado desde la prehistoria — los vasos de alabastro del antiguo Egipto y muchos elementos arquitectónicos de esa época son en su mayoría yeso de grano fino. El nombre mineralógico *selenita* lo acuñó Johan Gottschalk Wallerius (1709–1785), mineralogista sueco y uno de los fundadores de la química agrícola, en *Mineralogia, eller Mineralriket* (1747). Los cristales de selenita más espectaculares del mundo se encuentran en la Cueva de los Cristales de la mina Naica, en Chihuahua, México, descubierta en abril de 2000 — los cristales individuales alcanzan 11 metros de longitud y un peso estimado de 12 toneladas, formados durante 500.000 años de circulación de agua mineral en un entorno estable a 58°C (García-Ruiz, Villasuso, Ayora et al., *Geology*, 2007). Otras fuentes comerciales importantes son Marruecos (Atlas), Brasil y Estados Unidos (especialmente Oklahoma y Nuevo México). En la tradición moderna de cristaloterapia, la selenita se popularizó como herramienta de limpieza gracias a Melody en *Love Is in the Earth* (1991) y quedó codificada en *The Crystal Bible* de Judy Hall (2003). La idea concreta de que la selenita 'limpia otras piedras' es New Age contemporáneo — ninguna fuente anterior a 1990 le atribuye esa función.

Consejos prácticos

Con la selenita el cuidado importa más que con otras piedras: dureza 2 significa que se raya con facilidad y es soluble en agua (se disuelve lentamente en contacto con agua líquida, ya que el yeso es la base del escayola). No la laves, no la dejes en un baño húmedo y manéjala con cuidado porque las fibras pueden descascarillarse. El *Gem Reference Guide* del Gemmological Institute of America recoge las advertencias estándar para compradores. Si la compras, busca un vendedor que indique el país de origen — el material marroquí y el brasileño son los más habituales. Para el uso en cristaloterapia, *The Crystal Bible* de Judy Hall (2003) es la referencia estándar. Trata la idea de que 'limpia otras piedras' como una práctica organizativa útil — una bandeja designada donde colocas tus otras piedras — más que como algo documentado científicamente. Para limpiar la selenita, usa luz de luna, sonido o humo; nunca agua ni sal.